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Basura cero: ¿Qué es y cómo ayuda al medio ambiente?

Basura Cero es un concepto de vida sostenible, basado en la reutilización de residuos que de otra manera serían almacenados o incinerados, contribuyendo así a la descontaminación del medio ambiente. Se trata de un objetivo práctico, que guía a las personas a imitar los ciclos naturales, donde se consume sólo lo necesario y todos los materiales descartados son recursos de los que otros pueden hacer uso.

Bajo este enfoque, es que se busca reducir la producción de residuos, reciclar y revalorizar la mayor cantidad posible de materiales, así como promover la fabricación de productos de larga vida útil, a través de un cambio en el modelo de consumo, donde prima la reducción de productos de un solo uso y la reutilización de productos ya fabricados.

Si miramos la naturaleza, no existe “algo que no sirva”. En ella todo puede ser reintegrado y revalorizado por otros organismos, respondiendo a ciclos interconectados innatos, como cuando una manzana cae de un árbol para luego degradarse y devolver los nutrientes al suelo. La idea es que como seres humanos avancemos hacia la comprensión de que la naturaleza no nos pertenece, sino que como especie pertenecemos a ella y debemos respetar ese equilibrio para asegurar nuestra propia subsistencia.

La producción, el consumo y el tratamiento de todos los bienes en el mundo son responsables del 62% de las emisiones de gases de efecto invernadero (Claire Airkin, 2019). Nuestros residuos están, por tanto, directamente relacionados al calentamiento global y, por ende, a la actual crisis climática. Por lo que evitar la generación de residuos es una de las acciones de mayor impacto que pueden tomarse.

Según los últimos datos entregados por el Ministerio de Medio Ambiente el 2020, Chile es el país de Sudamérica que genera la mayor cantidad de basura por persona, alcanzando 1,26 kilos de residuos al día, lo que se traduce en 8,1 millones de toneladas de basura anuales que llegan a vertederos o rellenos sanitarios. A nivel mundial se estima que para el 2100 la generación global de residuos sólidos se triplicará a 11 millones de toneladas por día.

Si bien el reciclaje no es la solución al problema, sí lo es junto la suma de acciones definidas como estrategias “aguas arriba”. Es decir, aquellas que persiguen la regulación, el rediseño, la reducción y el rechazo; promoviendo en primer lugar la prevención de su generación y, si su prevención no es posible, en este orden: su reutilización, reciclaje, valorización energética, tratamiento y disposición final, para efectos de proteger la salud humana, los recursos naturales y el medio ambiente. Por lo que, como consumidores tenemos un rol esencial.

Por ejemplo, San Francisco fue la primera ciudad de Estados Unidos en aplicar una legislación “Zero Waste” para reducir desechos el año 1995. Según el diario “El País”, en diez años lograron desviar el 80% de sus residuos de los vertederos, convirtiéndose en la urbe estadounidense con la mayor tasa de reciclaje.

Las ciudades que invierten en programas y políticas de Basura Cero crean buenos empleos verdes, reducen la contaminación y mejoran la salud de la comunidad. La reutilización crea más de 200 veces más puestos de trabajo que los rellenos sanitarios y las incineradoras, a su vez el reciclaje crea alrededor de 70 veces más puestos de trabajo y la refabricación crea casi 30 veces más.

Como consumidores es nuestro deber informarnos, tomar conciencia, cambiar hábitos de consumo y patrones de conducta.

 Fuentes:

Ministerio de Medio Ambiente

Banco Mundial

Fundación Basura

Alianza Basura Cero

 

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